5/09/2017
Ayer por primera vez en mi vida sufrí de una "cirugía" en el cuerpo. Casi siempre había pasado por cosas como la sacadera de las muelas de juicio (que por cierto me faltan otras dos), o quizás cuando me hacen análisis y pinchazos así...pero que me "rasgaran" literalmente el muslo y ponerme anestesia local, pues nunca de los nuncas.
Nunca había pasado por un proceso así y esto me demuestra que otra vez estoy muy obesa. Otra vez quise dejarme caer en la inconsciencia de no enfrentarme a la realidad. Porque es más fácil deprimirme por nada y todo a la vez.
Pero mi cuerpo me está reclamando por todos lados, la aparición de este tipo de cosas que jamás había tenido. La falta de ganas y energía, los mareos, los ojos, los dientes, el cabello, la mala vibra. Mi cuerpo en sí tiene una ENOOOOOORME llamada
de atención, como si un símbolo exclamativo estuviera encima de mí, como cuando aparecen relojes que marcan la hora de la muerte de las personas en Death note, ¿cuánto tiempo te queda? Y entonces bum, ahistá, mi signo exclamativo ahora ya no está amarillo, ya se encuentra de tono rojo y cobrando tamaño. Me pregunto si inconscientemente no estaré esperando ese momento, como antes, en secreto.
Pero ahora que lo pienso, cuanto mayor me pongo, me cuesta trabajo aceptar la muerte. A la mía, al menos, no le tengo tanto temor como antes, pero las de mi familia sí. Y pienso y repienso que todavía no quiero que se vayan, o dejarles de ver. So curious. Cuando era niña era todo lo contrario.
Niña berrinchuda me dijo mi tío ayer, niña desagradecida, que no aprovechas a nadie ni a nada.
Perhaps its true. No quise contradecirlo. Mi mamá sólo sonrió y dijo algo así como "es que está deprimido", lo sé, pero también vi su ligero y leve movimiento afirmativo cuando él no dejaba de decirme todo eso. Lo siento mucho mamá, lo siento mucho papá. No soy la mejor hija del mundo y probablemente soy muy egoísta, pero les quiero. De verdad les quiero.
Les quiero.
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