29.8.13

Crónicas gymfóbicas I

Y  lo escribiré porque sólo escribiendo lograré ese contacto con mi yo perdido.

And i don´t know, i mean, quise ir a ese lugar con la intención primordial de buscar algo que me gustara para un acondicionamiento físico, porque mi cuerpo lo pide a gritos y yo, como buena depresiva, pocas veces le hago caso.

I went, acompañada del susodicho (bueno, acompañada porque él iba a una rutina a la que va todos los días) pero realmente, ¿qué esperaba? Fue algo increíblemente doloroso, para empezar, llegamos y la primera clase que estaban dando por estar en el primer piso es natación: cuerpos delgados, no hay celulitis, traseros y pechos bonitos.

Subo, y una vata que supongo es de la clase del susodicho empieza a hacerle bromas y hablarle como de quien sabes que así se trata a un amigo de mucho tiempo de conocerse o qué sé yo, y me sentí aún más confundida, and wait, nada de celos, simplemente confundida, puta madre, ¿yo qué hago aquí?  Era como toparme con el ambiente perfecto del susodicho, fui a meterme a un lugar que no me correspondía. Donde quiera que mirara había puros cuerpos delgados, esbeltos, y si no, había chicas llenitas pero con forma y bonitas las putas hijas de las chingada, y todos, TODOS me miraron o lanzaron una ojeada, puta madre, me barrieron de arriba abajo, ¿paranoia? Nel. Paranoia es cuando piensas que te están mirando y patito a go go, pero cuando sientes las miradas fijas, literalmente las ves, y bla blá, ya es otro pedo.

Se me había olvidado qué era ir a un gym, qué era ir a ese tipo de lugares donde quienes van a hacer ejercicio traen maquillaje y se bañan antes de ir,oséase, no entiendo para qué, si se supone que van a sudar y a ponerse en forma, payasos enmascarados.

Y el vato se despidió de mi porque se le hacía tarde, yo le traté de dar mi mejor cara, pero me decía mira las clases, por qué no te acercas, te da pena, y yo con ganas de decirle no güey, no me da pena, estoy hundida en el fango más fangoso del mundo, me sentí caca. Se fue y me dio un beso en la comisura de los labios, él no hizo el intento de darme bien el beso y yo no hice ningún esfuerzo tampoco. Como si fuéramos “amigos”, pero ese es otra historia con pedos emocionales that i´ll explain later. Cuando me quedé sola en ese pasillo pequeño con múltiples puertas, dije, bueno, a ver qué pedo con este lugar, a tratar de sacarme esa pendejez y probable conmiseración; los pendejos de la recepción nada más se quedaban viendo cómo jalaba los flyers y cómo veía las clases, había una que estaba justo enfrente, todos delgados, morras con licras, y bla blá, y el vato que estaba dando la instrucción quesque escultural y viéndome porque yo veía la clase, y arghhhhh, me dieron ganas de empezar a gritar y a decirles hijos de su puta madre, qué pinches madres me ven, SÍ, ESTOY GORDA, ESTOY BIEN PUTA GORDA, PARA QUÉ MADRES CREEN QUE ESTOY AQUÍ,  HIPÓCRITAS.

Ni siquiera pude moverme mucho de donde estaba, me sentí intimidada, fuera de lugar, fuera de espacio y tiempo, infeliz y bien puta triste, como si me cayera de sopetón el entendimiento de que nunca voy a encajar en esa madre, que mi susodicho está en un planeta totalmente diferente. Que mis castillos en el aire se cayeron uno por uno.

Di vueltas en ese puto pasillito, subí las escaleras, me topé de frente con pesas, caminadoras y bla blá, again and again se me quedaron viendo, nadie se me acercó. 
Mi cara y actitud retadora de “estoy viendo” era un grito pujante y doloroso de por favor alguien acérquese, alguien dígame que esto puede funcionar, que esto no es pura falacia para mí y mi vida. And no, no no, nobody, nobody talked to me. Ni siquiera los pendejos de la recepción se acercaron, and i know, pude haber ido yo y preguntar, oigan, qué pedo con las clases, pero no pude, no quise, no lo logré. Salí corriendo. Empecé a caminar y me entró pánico, pero de esos ataques chidos de pánico donde sólo caminas y lloras incontrolablemente con espamos e ideas deliberadamente puntillosas y depresivas, saqué my small cutter que siempre llevo y lo empecé a  ver ansiosamente. 

Mi pequeño episodio de histeria y autocompasión o quién sabe qué chingados fue, se terminó cuando un taxi me pitó y le hice la parada, oiga, cuánto me cobra aquí y allá, pues tanto, sobres. Me subí, y el ñor venía con una jovencita, me veían llorar en silencio pero no me preguntaban nada y se los agradecí infinitamente. Cuando llegamos busqué entre mis bolsillos, recordé que el susodicho me había prestado un poco de dinero pero me hacían falta cincuenta centavos, ni tos, sabe qué, disculpe, sólo tengo esto, a la madre, el pinche viejito me clavó la mirada y la chica se volteó y me sonrió, los dos se miraron y quizás por compasión o porque ha de haber pensado a la gordita la dejaron plantada o algo así, el ñor sólo musitó, está bien joven, no se preocupe, me dieron ganas de darle el beso que ni a mi propio abuelo le doy.

Me bajé y ahí estaba la panadería donde trabaja my  sister in law, y me alivianó verla, me dio envidia su cabello largo y su actitud desenfada, pero well, ni tos, me extendió un panfleto de un lugar a dos casas donde daban clases de baile, y me dije, bueno, pues ya me humillé -según yo- en ese otro lugar, ya me vieron feo pues qué putas madres voy a perder. Fui, entré, toqué, era un mini cuartito, dos salitas, en una estaban ensayando los ritmos latinos de los que hablaba el flyer y en el otro estaban armando invitaciones de quién sabe qué evento con sobres azules metálicos y caras de no haber dormido más que una hora. La instructora me dijo que era licenciada en teatro, que esa clase la daba junto con ejercicios y bla blá. Había dos ñoras, las dos me sonrieron y me animaron a entrar. La vibra de la chava fue distinta, se me acercó y me dijo que había dos clases con cupo lleno, pero que con mucho gusto me daba una  gratuita y etc.

En ese momento caí en la cuenta de la true fucking verdad, si yo quería acondicionamiento físico PARA MI, no podía ir con el susodicho, o que me acompañara o acompañarlo, cero, naranjas y dulces, con nadie. NADIE.

YO MERA tenía que ir, porque sentí que hubiera sido diferente si hubiese ido sola, pero no sé por qué todo el puto mundo se me quedó viendo, pinches intimidaciones que yo no creía que me fueran a afectar, si esas madres a mí ya no me tiraban, no me botaban, no me hacían dejar de querer ser yo y fue todo lo contrario.Qué puto espíritu fuerte ni qué la chingada madre. Anyways, le di un gracias después de haber visto que hacían and i ran away.

Caigo en la cuenta que es como cuando mi madre me decía que tenía que bajar de peso y que cuando hacía las mentadas dietas decía “ahora TODOS estamos a dieta”, y me cagaba, y fracasaba. Porque yo quería ser yo, no que todos me ayudaran, o intentaran unirse en hermandad. Así que cuando por fin me decidí, bajé más de una veintena. Debo ir, enfrentarme y aunque sea en el mismo gym al que va el susodicho, nunca será en el mismo horario. Porque me cagó. Me cagó verme tan vulnerable, tan sonsa y tan intimidada.

That was it, este  bendito blog  es el único lugar donde todavía puedo ser yo sin que nadie me juzgue y critique, porque al fin y al cabo, así soy, y ya.

*Update*
Yo no sé si es porque ya llevamos un ratote juntos o si él es muy susceptible pero nada más le contesté al teléfono me dijo qué tienes, qué te pasó, y etc. And that makes me wonder if i should tell him. And besides that, si alguna vez encuentra este post, pues ya qué pues. Meanwhile, this is mine. 

No hay comentarios: