Cuando mi papá me da ray para ir al trabajo, todos esos días y sin falta, me
obsequia palabras especiales. De aliento y de bendiciones.
Aunque sé que el mensaje esperanzador que me da es porque se lo da a sí mismo, es como una autoafirmación de que es cierto, que ése poder superior y espiritual está presente y en todo momento le (me) abraza.
Algunas veces son demasiados mensajes y se convierten en letanía, pero sé que los voy a extrañar mucho cuando el tiempo nos alcance.
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