Sentada en la sala de espera de un hospital, trataba de concentrarme en unas copias y notas que había llevado - supuestamente- para estudiar.
El cuarto que estaba enfrente de la pequeña - pequeñísima- sala de espera - que constaba de un sólo sillón- estaba siendo limpiado por una extraña señora que me miró con los ojos entrecerrados mientras recogía sus cosas y salía. Por unos minutos pensé que alguien iba a ocupar el cuarto cuando, en eso, una enfermera con sábanas en los brazos entró y comenzó a tender la cama.
La enfermera comenzó a silbar.
Alcé los ojos y le eché una mirada tenebrosa, que creo no hizo mucho efecto porque siguió silbando como si nada. Mi abuela, en el cuarto de enfrente, dormía, por lo que mi urgencia a que se callara se incrementó cuando otra enfermera entró en el cuarto y le expresó a la otra enfermera que le iba a ayudar.
¡Me lleva! - pensé mientras meneaba de izquierda a derecha la cabeza, esperando que vieran ese gesto de "oh, cállense por favor, ¿que no ven en dónde estamos?" y que por fin pudiera concentrarme en mis copias y mi abuela dormir tranquilamente.
No. No se callaron. De hecho, comenzaron a chismear en un tono de voz cada vez más y más alto, mis miradas tenebrosas se convirtieron en fulminantes, casi creí ver una aura oscurosa combatir al de las atolondradas enfermeras que de repente... ¡comenzaron a cantar!
Me desesperé, iba a levantarme del sillón cuando escuché que la tía que estaba cuidando a mi abuela comenzaba a abrir la puerta del cuarto. Ora sí, pensé, se les va a armar.
Mi tía tomó uno de los floreros que estaba en una mini mesita al lado del sillón y lo estrelló en el cuarto de enfrente, las enfermeras gritaron... y se hizo el silencio.
Ay.
Ojalá así hubiera sido.
Pero no. De hecho, tomó una katakana y mató a las insufribles enfermeras una por una. ¡La sangre salía a borbotones! Waaaaaaaaaahahahaahahaha.
...
Mmm. No. Tampoco.
Actually, mi querida tía sólo se asomó, me vio y se volvió a meter murmurando algo así como "no hagas tanto ruido".
Puse mis copias a un costado, estaba a punto de lanzarme como señorita educada al cuarto de las escandalosas cuando una de las enfermeras le dijo sonriendo a la otra "oye, como que nos hace falta música", y la otra con voz igualmente alegre le respondió "sí, ¿por qué estará tan bajo el radio?"
¡Por que estamos en un puto hospital!... quise gritar.
Y no pude.
Luego, cerraron el cuarto y se fueron tan campantes como habían venido, dejándome con mi ira a medias... que luego fui a descargar en la administración. Pero no me hicieron mucho caso.
De hecho, le subieron más al volumen del radio.
Snif.
6 comentarios:
Era de que les digas eso.
Y lo de la katana... yo he querido hacer eso muchas veces con los chicos de mi escuela.
Mwahahaha!
aH SI...Era katana o katakana? utsss, ando re-mal tú
Entre otras muchas cosas, el bombardeo de los medios -pinchi Paco facilón; te fuiste por la más sencilla- ha provocado en la población de este país una necesidad constante de ruido, de cualquier tipo, que ayude a desconectar los cerebros e impida el correcto razonamiento. Mientras menos pienses, más fácil será la vida: Un mundo feliz.
"Mientras menos pienses, más fácil será la vida: Un mundo feliz...."
¿Y qué tal si me vuelvo una babosa? xD
Hmmm, ¿y por qué tu tan contenida?, éso no es bueno, Banita. Miéntales la madre, (en voz bajita, claro, para que no despierte tu abuelita), o estréllales los floreros en la cabeza, (procura que los restos caigan en la cama, sino será contraproducente).
teamo *-*
No creo que sea posible, querida (que te vuelvas una babosa); una vez que has dado el paso, no hay vuelta atrás.
Y, bueno; tú has comido del fruto de la ciencia, y eso (el conocimiento, la razón) conlleva un destino fatal.
Ni pedo.
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