Hace dos días, enfrente de un escenario en un día lluvioso, se dió cuenta de que la ruptura se acercaba.
Ayer, bailando Funky Town, supe que me encantaba el segundo dedo de izquierda a derecha de mi pie derecho.
Hoy, luego de recibir una más de las célebres regañadas de la familia... se decidió.