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Luego...

Después...
Fue cuando leí la novelilla de Robert Lous Stevenson, luego, fue cuando me enteré de que algo similar/parecido/más o menos/ sucedía en Japón, sus meetings por internet,(recuerdo un capítulo de un anime donde una niña, un tipo de 30 años y un viejo se ponen de acuerdo vía chat para encontrarse y suicidarse juntos; ninguno sabía de la identidad de los otros, por eso, cuando se encuentran, el viejo y el tipo hacen lo imposible para que la niña no se suicide; aunque no recuerdo si lo logran o no) sus pactos suicidescos, y la película tan gore que precede a la otra un poco más reciente, que "adapta libremente" la novela de Stevenson, una española, El club de los suicidas
Y luego, la noticia que hizo que me acordara de tooodo, el club suicida mexicano que recién se había formado y que obligaron a desintegrar; miiira que ocurrírseles algo así, a mi me late que no es el fin del inicio. Pero, a ver, ¿para qué andar reuniéndose en grupitos? Si se quieren suicidar, ahistá, no necesitan apoyo grupal, be be be, ¿qué no se supone que el simple y facilote hecho de tener la navajita en las venas es suficiente como para hacerlo? Ne? Ay, pero bueno, es que con estas fraternidades de "club de los cuida kilos" o "club de señoras que leen y se creen cultas" o "club de coleccionistas raros y weirdos", obviamente, el caloor humaaano tiene que estar ahí, aunque sea ya nada más al final, nomás para morir.
1 comentario:
wow... o.o interesante x_X
._. la verdad estoy boquiabierta con tal idea... yo no sabia nada de esos "clubs e suicidio" que mala onda...
pero yo pienso igual que la banis, si han de hacerlo, psss haganlo y ya, no han de necesitar que los demas los vean... que no??
en fin, besitos banis!!!
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