Una niña y su padre estaban esperando a cruzar la calle.
La niña tenía los ojos cerrados, movía su cabeza de izquierda a derecha con movimientos fuertes lo cual hacía que su cabello, negrísimo, largo y lacio fuera de izquierda a derecha rozando apenas sus mejillas rosadas... se veía monstruosamente bella, así que, por ene ocasión, envidié.
Mea culpa, mea culpa.