Back in that strange wedding, el pueblito en la que se hizo es extrañamente pacífico, como todos los pueblitos con nombres de santos deben de ser, supóngome yo, además, puedes llegar a pie a todos lados, las bicis tienen alta demanda y hay más talleres para ellas que para los coches, lo intenso en un día del pueblo es la gran fiesta, sean bodas, sean cumpleaños, sea lo que sea.
La fiesta siempre será en grande. Siempre.
La fiesta siempre será en grande. Siempre.
Lo cual no fue taan conveniente cuando llegó la hora de la boda a la que íbamos, mi sentido común me decía go sloow, pero mis apás tenían la apresuridad de hacer todo en fa para no quedar mal, whatever, el autobús se retrasó enormidades, yo soñaba con vacas arcoiris y tenía dolor de cabeza, tenía los ojos llorosos por mi infantil negación de no querer ir (que luego la voz en mi cabeza me diría: "tienes que saber que todo es un ciclo, y debes aprender a vivir y convivir con eso, quieras o no").
Larvinha se puso falda, se puso sandalias con tacón, se puso una blusa mona y se maquilló. No tengo fotos, no sé por qué. O si las hay no sé dónde están. Luego la misa y ella: si yo acepto, si quiero llorar pero no lloraré porque se corre el rimel y él: sí acepto y ya, emotion-less pero no así sino que quién sabe qué pasa con los sujetos... y luego, la fiesta...¡¡ta rarán!
LA GRAN fiesta, con dos bandas de extremo a extremo (por eso de si se cansaba una, ahí estaba la otra), y luego, el sonido estéreo láser chingón, y luego la comida y luego...el asunto más extraño de toda la boda, "¿quiere usted una cerveza?" miré a mi madre y ella me miró y con alegría inusitada me dijo sí, sí, tómala. Miré a mi papá y sólo me sonrió con mirada aprobatoria. So, go ahead banita! Me tomé no una, no dos, no tres, y ni así me puse jappi. Papás bailando, mamá bailando, papá huyendo, gente bailando, gente poniéndose jappi, sueño, y de repente, "aquí les traemos una botellita de torres para que sigan la fiesta *risitas*", mamá y papá where? bailando, y yo: bueeno, pa´adentro. Mamá llegando, "¿qué tomas?" y larvinha, "pues torres, ma", y mamá: "a ver, dame". Conclusión: sólo en las fiestas en las que ELLOS me inviten (y que sean de su gente) creo que pueden verme tomar sin decirme gran cosa. Ashhh, la verdad es que no sabía cómo comportarme con ellos, después de todo, la única que ha estado toda su vida queriendo separarse soy yo, y los otros haciéndolo, quieren regresar.
Quién sabe, a lo mejor soy yo la que no entiende nada.
Joder.
And then, next day, me fui yo sola -ellos se habían ido a turistear- a rolar, me encontré con que todo el pueblo se va misa, sea a la hora que sea, si no vas a misa los domingos parece ser que corres con la suerte de no enterarte de las nius, o de las cosas importantes en la comunidad.
Se me quedaban viendo mucho, y eso que no iba vestida a la chiapaneca, supongo que se nota mucho cuando no eres del pueblo; fui con dos chicuelos que había conocido, son del D.F. y querían sólo eso, rolar, caminar, respirar y demás. Los dos eran más grandes que yo, se rieron mucho cuando les dije mi edad y después me dijeron la suya, no les había calculado más de 20 años, me dijeron: tienes que venir a nuestra casa alguna vez, haremos música, comeremos pizza y seremos paganamente tuyos.
Se rieron cuando me ruboricé, y, aunque no sé si entendí bien su invitación, de todo el viaje, fue lo que más hermoso me pareció.
Larvinha se puso falda, se puso sandalias con tacón, se puso una blusa mona y se maquilló. No tengo fotos, no sé por qué. O si las hay no sé dónde están. Luego la misa y ella: si yo acepto, si quiero llorar pero no lloraré porque se corre el rimel y él: sí acepto y ya, emotion-less pero no así sino que quién sabe qué pasa con los sujetos... y luego, la fiesta...¡¡ta rarán!
LA GRAN fiesta, con dos bandas de extremo a extremo (por eso de si se cansaba una, ahí estaba la otra), y luego, el sonido estéreo láser chingón, y luego la comida y luego...el asunto más extraño de toda la boda, "¿quiere usted una cerveza?" miré a mi madre y ella me miró y con alegría inusitada me dijo sí, sí, tómala. Miré a mi papá y sólo me sonrió con mirada aprobatoria. So, go ahead banita! Me tomé no una, no dos, no tres, y ni así me puse jappi. Papás bailando, mamá bailando, papá huyendo, gente bailando, gente poniéndose jappi, sueño, y de repente, "aquí les traemos una botellita de torres para que sigan la fiesta *risitas*", mamá y papá where? bailando, y yo: bueeno, pa´adentro. Mamá llegando, "¿qué tomas?" y larvinha, "pues torres, ma", y mamá: "a ver, dame". Conclusión: sólo en las fiestas en las que ELLOS me inviten (y que sean de su gente) creo que pueden verme tomar sin decirme gran cosa. Ashhh, la verdad es que no sabía cómo comportarme con ellos, después de todo, la única que ha estado toda su vida queriendo separarse soy yo, y los otros haciéndolo, quieren regresar.
Quién sabe, a lo mejor soy yo la que no entiende nada.
Joder.
And then, next day, me fui yo sola -ellos se habían ido a turistear- a rolar, me encontré con que todo el pueblo se va misa, sea a la hora que sea, si no vas a misa los domingos parece ser que corres con la suerte de no enterarte de las nius, o de las cosas importantes en la comunidad.
Se me quedaban viendo mucho, y eso que no iba vestida a la chiapaneca, supongo que se nota mucho cuando no eres del pueblo; fui con dos chicuelos que había conocido, son del D.F. y querían sólo eso, rolar, caminar, respirar y demás. Los dos eran más grandes que yo, se rieron mucho cuando les dije mi edad y después me dijeron la suya, no les había calculado más de 20 años, me dijeron: tienes que venir a nuestra casa alguna vez, haremos música, comeremos pizza y seremos paganamente tuyos.
Se rieron cuando me ruboricé, y, aunque no sé si entendí bien su invitación, de todo el viaje, fue lo que más hermoso me pareció.
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